jueves, febrero 21, 2008









Entrevista & Literatura


Diego Ramírez
Por Ernesto González Barnert

Diego Ramírez (Antofagasta, 1982) ha delineado una hábil voz poética, llena de méritos, llamativa, y que destaca dentro del panorama de poetas jóvenes. Una poética asentada en una territorialidad de muchachos que juegan a seguir siendo niños. Cuya impronta escénica es la de hacerlos bailar -pese a todo- en una pista de baile como "metáfora de lo que sucede en un sistema violento y represivo. Y donde la violencia de estos niños (denuncia) pasa por su baile y su estética, que son la única protesta posible en esto tiempos, en que la molotov es reemplazada por una extravagancia en la ropa o un nuevo corte de pelo." Por supuesto, sin perder de vista, que ese territorio es para los niños "un espacio de deseos y ternuras, es un juego consciente y, por lo tanto, es triste." Y que es un territorio que defiende y lo hace sentir parte de una diferencia hermosa. Parte de "esos niños asexuados que andan como animé japonés (...) en que se trabaja mucho la exageración de lo femenino, mezclado con las sutilezas de la cultura japonesa. Es muy lindo ver cómo han pasado del mohicano punk de los ochenta a estas estéticas de desbordes del "visual rock". Son un nuevo movimiento de niños que buscan utilizar esa cultura como símbolo de rebeldía." Sea hoy por hoy que Diego llame a esa territorialidad cuerpo, pista de baile, cárcel (cómo queda explícito en su último trabajo todavía inédito). Impone acertadamente en esa territorialidad una lengua llena de diminutivos, una extremada adjetivización, el inquietante apelar a un "tu" o "usted", una tensión cariñosa y llena de ternura, al niño como víctima. La voz desde la victimización. Y a la vez, perverso. Enrevesado a una memoria descentrada pero no excéntrica. En fin, una obra que como muy bien dice Héctor Hernández: "es una de las mayores de la nueva escena, en ella construye un increíble imaginario performativo desde sus textos hacia la noche como una escenografía subjetiva dentro del mercado humano neoliberal".
- ¿Cómo llegaste a la poesía?- Fue solo necesidad, siempre tímido al extremo, siempre pocos amigos. Muchos silencios, de ahí la relación con el cuadernito y el lápiz, algo así como diario de vida; de ahí algunas cercanías con libros fundamentales cuando era muy chico. Pero siempre escribí, o al menos siempre lo sentí así. También uno escribe con la mirada un poco, y si pienso en eso, podría decir que uno siempre esta escribiendo, de ahí la relación con el papel se formaliza en mi caso en una adolescencia desesperada como a los 14 años, y a los 16 con talleres literarios.
- ¿Qué ha significado para ti la Poesía?- Una determinación con la fatalidad, una relación extrema con la tristeza. Una búsqueda desesperada por esos lugares muy terribles, muy salvajes, mucho riesgo, miedo. Nada muy placentero. Yo no lo paso bien escribiendo, pero tampoco lo digo de manera radical, porque para mi la tristeza y esos placeres suicidas para enfrentar las cosas me parecen hermosos también, pero como el significado fundamental de la poesía en mi vida, hablaría de necesidad, de medio de expresión, de murmullo desesperado, de histeria absoluta y tendría que mencionar el incomodo adjetivo de salvación, sobre todo en un periodo biográfico de mi vida.
- ¿Para quién escribes?- Pienso en dos teorías encendidas y personales con esa pregunta. Por una parte para las madres, todas las madres posibles, las legítimas, las inventadas, las madres ficcionadas, las madres literarias, las madres biográficas, uno siempre les escribe a las madres, bueno y a los padres también, pero eso es mejor no decirlo. Y por otra parte pienso en lo amoroso, yo le escribo a la gente que quiero desesperadamente y que nunca me entiende lo que escribo, y esa es una fantasía también, escribir para que me entienda de alguna manera lo que no le quiero decir o lo que no me atrevo a decir. En realidad, si tuviera la respuesta del para quien le escribo, ya hubiera dejado de escribí y todo se volvería un poco mas fácil.
- ¿Cuándo escribes necesitas algo a tu alrededor, alguna cosa, haces algo en particular, etc?- Soy muy histérico cuando escribo, histérico e histérica al mismo tiempo en el gesto inicial, en el primer corte sobre la página en blanco. Por una parte necesito estar muy solo, porque me vuelvo exagerado: me muevo mucho, música muy fuerte, murmullo, camino, vuelvo a escribir, hablo solo, y escribo con anarquía absoluta, escribo muy mal, a veces no me entiendo las palabras porque se cuelan otras letras. Jamás sigo reglas ortográficas porque no las se y porque no me interesan. Necesito música, mucha música, armo una lista de reproducción en el computador, que llevan el titulo de los textos que trabajo, es como si cada poemario viene incluido con una banda sonora, busco temas específicos a veces no puedo escribir si no tengo esa canción interpretada por un cantante en particular, me paso hace poco con unos temas de Amalia Rodríguez, y música muy diversa pero sobretodo cantada por mujeres, muchas mujeres, ahora flamenco, a veces tango, muchas veces algunos boleros locos, alguna ranchera divertida, me pase meses con Fado, incluso como musicalización del ritmo en el texto, también enloquecí un rato largo con bossa nova, mucho café, a veces, en realidad siempre realizo algunos rituales, le enciendo velas a algunas imágenes de mandas familiares que alguna vez hicieron por mi, algunas figurillas santificadas y cosas un poco desbordadas, que tienen que ver con mi "cuarto propio" personal, son como fragmentaciones biográficas, fotografías, decoraciones, papeles sueltos, armo una gran escena, no por una cosa de superstición, pero necesito creer en alguien mientras escribo. Necesito, desesperadamente creer en algo durante el acto mismo del escribir. También esta el teléfono, el MSN encendido, me gusta mezclar esa histeria con alguna ventanita, algún mensaje amoroso, en general muchos referentes encima, muy encima, muy pegados, uno sobre otro, como collage, como el metro, como la vida, como es uno también.
- ¿Cómo es tu proceso escritural? ¿Cómo trabajas hasta concretar un poema?- Armo una bibliografía, siempre tengo que leer por lo menos tres libros a partir de la construcción del proyecto escritural, casi siempre libros con los que uno dialoga, por eso muchas veces los cito, me encantan las citas y trabajar con otros libros, porque uno no escribe huérfano, uno tiene miles de referentes, pero siempre hay un libro, casi siempre novela, que nada tiene que ver con el tema del libro a trabajar, como un escape, o cruce de voces y planos, a veces también trabajo con fotografías, y siempre hay una libretita, donde esta la estructura casi como formula matemática, miles de flechas marcas y cuadros conceptuales donde armo el proyecto del libro, siempre muy justificado, por partes, lugares, fundamentos, objetivos soy muy ordenado con eso en el inicio, no me gusta saber que escribo algo desde la nada, tengo que estructurar muy bien mi discurso del que quiero decir y desde donde lo quiero decir, eso parecería muy mecánico y casi de oficio, sin embargo eso se deja de lado cuando empieza la otra histeria, el gesto mismo del escribir, ahí muchas veces esos apuntes de proyecto escritural se me olvidan o se borran, pero siempre necesito tener un proyecto de obra antes de empezar cualquier línea sobre la pagina en blanco. A veces pienso, que eso me lo invento para tener menos miedo al enfrentar esa primera parte siniestra, del primer habla en ese proceso escritural.
- ¿Qué poetas, escritores, artistas o experiencias han marcado tu cocina literaria y también la propia vida?- Hay muchos referentes, artistas, experiencias que al ser de tu cocina literaria (linda imagen para hablar desde donde se escribe) son también de tu propia vida. Hay cruces indisolubles entre arte y vida, para mi no existen o no debieran existir grandes diferencias, uno vive desde lo que escribe o escribe desde uno siempre. Biográficamente, vuelvo al imaginario de las madres, en mi caso hay una historia con lo femenino mi madre, mis dos hermanas, son una cita que aparece dialogando siempre en mis trabajos, también mis historias de amor, yo he estado con chicos solo porque se que me dejaron un buen poema, en realidad hay hartos nombres anónimos, algunos insignificantes, de un par de noches nadas mas, y otras que no me atrevería a mencionar en una entrevista para "escritores". Pero hay muchos referentes visuales sobre todo que se cruzan con la música, con escritores, artistas, obras y con muchas lugares, territorios, en realidad es una cocina tan delirante y sobrecargada que tendría que decir tantas cosas pero como imágenes (si quiere puedes editar todo esto) podría mencionar: Rimbaud y su cara de niño fatal, absolutamente todos los autorretratos (cortados, parchados, rasurados y fatales) de Frida Kahlo, Reinaldo Arenas, Marissa Di Giorgio, Mercedes Sosa, Virginia Woolf, Charly García, el trabajo de "La manzana de Adán" y los boxeadores de Paz Errazuriz, Wilde por sobre todo, ese bellísimo libro "Cuerpo Correcional" de Nelly Richard con las fotografías de Leppe, Las estrategias del débil de Josefina Ludmer, el Arte andrógino de Roberto Echevarren, Walter Benjamín, Genet y sus sirvientas y su biografía poética, los Feminarios de Julieta Kirkwood y su Tejiendo Rebeldías. Muchas veces Chejov, la desesperación hermosa de la Bombal, la triada celestial de las voces más importantes de las estéticas desbordadas de la poesía nacional: Juan Luís Martínez, Raúl Zurita y Diego Maquiera. Simone de Beauvoir, la Yourcenar, los lugares sin limite de José Donoso, Guerrilla Girls, la poética brillante de Violeta Parra, Patti Smhit, todo Juan Dávila. Hay mujeres maravillosas que he ido redescubriendo como Ana Mendieta o la acción de arte mas hermosa que se ha realizado en este país frío (según yo) "Zonas de dolor" de Diamela Eltit, incluyendo por supuesto toda su pragmática de obra, lejos lo mas importante publicado por una mujer en Chile (Lumperica, Los Vigilantes), Pedro Lemebel y Las Yeguas del Apocalipsis bailando descalzas sobre la geografía nacional de vidrio, Mil Mesetas, Las horas de Michael Cunningham, Cobra de Sarduy, Sobre Árboles y Madres de Patricio Marchant, La madres de la Plaza de Mayo, Chavela Vargas, The Cure por las noches, Siouxsie and the Banshee después de esas noches, Yoko Ono, Marianne Faithfull, Coctea Twins, la Kristeva y sus historias del amor, Vigilar y Castigar en un momento fundamental de mi vida, siempre la Fragmentación del discurso amoroso, mis noches, la peluquería, Miyavi, Bjork, unos libros japo que se llaman Paradise Kiss de Ai Yozawa, mis bailes, David Bowie, no se tantas tantas cosas.
- ¿Cómo ves la poesía actual chilena? ¿Y en ella a tu generación con respecto a las anteriores?- La poesía actual chilena la veo con mucha gente, diciendo cosas, escribiendo, ejerciendo territorios, es interesante como tanta gente se ha ido ganando espacios, que ya se hable de poesía joven es un merito, por mucho tiempo uno veía a los poetas jóvenes que en el fondo eran tres nombres talentozos de los 80', por lo mismo me parece muy valiente, acertado e importante el espacio que se han ido ganando los nuevos chicos y chicas poetas (también me gustaría ver mas nombres de mujeres). Pero, el que existan tantos nombres antologías y libros, no dice mucho de lo otro, es decir, el espacio me parece potente, pero los resultados no tanto, de partida no creo que sean tantos los poetas jóvenes, en realidad, esa lista de casi 50 nombres, para mi pasa por 4 o 5 nombres interesantes como proyectos de escritura, como estéticas interesantes, trabajos serios, claros, que digan algo, que saben desde donde lo están diciendo, trabajos que sobreviven, que se inscriben. Pienso en "La Ciudad Lucia" de Paula Ilabaca, pienso en "Coma" de Héctor Hernández, pienso en "Los Surfistas" de Víctor López, y me cuesta pensar en mas nombres, pero también puede ser porque no he leído mucho, no he viajado a regiones, porque no he hecho alguna procesión por el extranjero o porque no se que pasa mas allá, afuera, detrás de mi casa. Pero también, no estoy de acuerdo con esos apellidos de la poesía que viene de la academia para relegar o clasificar ciertas escrituras de las diferencias o ante cualquier discurso disidente; eso de poesía mapuche, poesía homosexual, poesía femenina, a veces es tan incomodo; son carteles innecesarios de orden y fortalezas de poder casi económicos con tus trabajas de obra. Por eso, creo que es un poco, solo un poco, peyorativo hablar de "poeta joven", porque ese adjetivo a veces siniestro de "joven" habla de un grupo que viene recién escribiendo, así como que en una semana decides ser poeta y publicas el libro, y en realidad, uno lleva harto tiempo en esto, concursos, talleres, uno empezó bien chico, por eso, al menos puedo hablar de los nombres que mencione, me parecen que lo de joven es solo un signo, un numero, porque el trabajo es de harto tiempo, uno no publica libros porque si. Yo al menos a ese grupo de poetas los conozco de hace mucho en talleres literarios, cuando nadie pensaba publicar, desde ahí entiendo que aparezcan nombres nuevos desesperadamente publicando pegoteas, collage de libros y hojitas sueltas sin estructuras, y que por tener una edad cercana pasen al supuesto "colectivo de poetas jóvenes de Chile", que tampoco es tan así. Y también es cierto, que lo digo puede ser una estupidez porque estoy seguro que hay gente anónima de 30 o 40 años que nunca ha ido a talleres y que pueden cambiar la poesía con un libro maravilloso. Pero insito en la historia, la biografía, los cruces, el trabajo de la poesía que viene de hace tiempo. Y con respecto a las generaciones anteriores, me parece que la historia va bien, porque lo que nos interesa lo citamos y lo homenajeamos, y lo que no nos interesa por lo menos yo ni siquiera lo leo, ahora, los padres no tienen porque ser los de la generación anterior correlativa de los 90', en nuestro caso, creo, leímos y estuvimos mas cerca de los 80' y los 70', aunque es tan atemporal hablar de generación, en general rescatamos a esa gran "nueva escena" de avanzada para citar las lecturas a esas obras desde Marchant, Brito y Richard. Ellos fueron nuestros maestros de talleres y nuestras lecturas románticas de la adolescencia, porque con nuestra generación anterior, hay un vacío legal y cultural. En lo personal, siento que las obras más importantes publicadas en los 90 son de autores que venían trabajando desde la estética de la nueva escena ochentera y de los 70. Los 90' siento que no dijeron nada de lo que realmente pasaba, y eso me parece poco arriesgado, y una poesía sin riesgo es una poesía sin histeria, sin discurso, no me sirven las frases bonitas o la rebeldía como actitud de vida o en una entrevista, esa rebeldía debería estar presente en los textos, porque es desde ahí donde uno dice, desde donde uno trabaja. Me parece poco acertado escribir desde el paisajismo, la montaña y la novia del barrio cuando ni siquiera aparecían los muertos en este país. Entonces esta generación nueva del 2000 creo que recorto, parcho y reivindico ciertas generaciones anteriores, al menos las que podíamos releer más cercanas, más arriesgadas, más interesantes. Finalmente, yo creo en una generación del corazón, algo así como una unión afectiva y biográfica y terrible con la gente que quieres y que te conoce y con quienes armas un solo imaginario poético posible, en ese sentido yo hablaría de una generación de mis afectos, donde estoy yo y mi amiga Gladys González.
- ¿De qué forma los talleres de poesía han sido un aporte en tu escritura?- Siempre son importantes, reveladores, son un lugar de encuentro. Yo ahora que dirijo talleres, y me resulta absolutamente reciproco el proceso de enseñanza y el proceso creativo de poder crear dialogo y una labor formativa en los primeros deseos, las primeras rabias, las primeras búsquedas escritúrales, porque son lugares muy sublimes esos gestos iniciales cuando recién te atrévase a enfrentar tu propia voz. Yo hice muchos talleres, algunos muy diversos, desde Balmaceda 12 15 y sus talleres gratuitos que para mi fueron muy importantes, hasta los de la Zona de Contacto del Mercurio que tenia una lógica y una dinámica económica muy distinta, pero también pude asistir a talleres muy relevantes como los de Sergio Parra, Carmen Berenguer, y el ultimo que hice con Malú Urríola hace unos años, con ella aprendí todo lo que es trabajar la unidad poética. Pero debería empezar por mis primeros profesores, esas primeras madres que me enseñaron y corrigieron, y a quienes sino hubiera conocido no hubiera seguido escribiendo, así de radical. Pienso en dos talleres literarios que fueron fundamentales paras mi, el de la Pía Barros, con quien estuve casi cuatro años asistiendo a sus talleres formativos Ergo Sum, a ella le debo todo lo que creo que sé, lo que tiene que ver con formas, muchos ejercicios narrativos, que me funcionaron de manera alucinante en poesía, porque yo escribía cuentos primero, con la Pía aprendí mucho, muchísimo, formas, lenguaje, metáforas, atmósfera, ritmo, su trabajo fue hermoso, y además con ella me acerque a todo un imaginario de escritura potente, como armar a Cortazar, enloquecer con la Rosario Castellano o la Clarice Lispector, incluso el leer a la Diamela Eltit por primera vez. Fue muy inaugural en mi vida y mi cocina histérica y salvaje, y por sobre todo lo afeminado del frote, y la cercanía con ese imaginario femenino, era un taller de feministas, de pelos largos, donde todas eran mujeres, y yo siempre fui el mas chico y el único hombre del grupo, entonces mi habla, mi primera habla era pensado desde ahí, desde lo femenino, era como reconocer tu voz y tu escritura al mismo tiempo que redescubrías tu cuerpo y tu historia, se armo un dialogo con los géneros muy lindo en ese espacio de trabajo en el taller de Pía Barros. Pero también, el taller que hice en Balmaceda 1215 con Pedro Lemebel, yo tenia 17 años, y conocer un referente como el fue muy potente, el Pedro me enseño a mirar la ciudad, mis cicatrices, mi historia y la historia del país. Mas que ejercicios teóricos, llevamos la teoría a la ciudad entera y eso cuando llevas encima una adolescencia rabiosa, es hermoso. Ver al Pedro contando sus historias de la Gladys Marín, de Víctor Jara, su cancionero amoroso y valiente de Las Yeguas del Apocalipsis, tenia historias impresionantes para todo, a veces nos reíamos, nos amábamos, llorábamos, era tan fuerte todo ahí, todas esas tardes, todos muy chicos pero el Pedro nos entrego una rebeldía y una provocación que yo no olvide nunca mas, a él le debo muchas cosas, sobre todo cariño y sobretodo la belleza innencontrable detrás de la plaza o al final del pasillo, esos lugarcitos donde nadie nos veía, o donde no nos querían ver (los otros, los padres), al menos en mi caso, y atreverse a escribir desde ahí, desde el deseo, es algo que solo alguien tan generoso y talentoso como Pedro podía haberme enseñado. En realidad poca gente siguió escribiendo, pero todos de alguna manera llevan esa cicatriz histérica de ese taller de crónica urbana en esas ultimas tardes de fin de siglo, y que se extendió por mucho tiempo en fiestas, visitas a su casa, complicidades muchas.
- ¿De tu obra si tuvieses que elegir un poema o fragmento...cuál?- Yo Podría ser tu Frida.
- ¿Qué libros nunca has podido terminar de leer?- Hay autores que admire en algún momento pero que los últimos años publican cosas terribles justificados por sus apellidos, también algunos performers visuales que creen que hacen todo y de todo, pero no hacen nada. Hay libros bien terribles, son insoportables hasta como ejercicios para ver lo que no hay que escribir, reiterativos, fuera de lugar, libros de supuesta vanguardia de 1810 o autores de género que quieren escribir como "homosexuales" como si el tema fuera comprar una alfombra o un sillón decorativo, autoras mujeres que intentan escribir desde el cuerpo olvidándose y negando un pedazo de bibliografía fundamental de lo que muchas mujeres desde la Brunet o desde la Teresa Willms Montt, ya han escrito en este país, cosas así, fuera de lugar, analfabetismo, descoordinación, espacios vacíos, libros sin discursos, solo la estrategia del efectismo el chiste mal hecho, la rebeldía ridícula o la postura teórica mal leída o no incorporada a la historia personal o el academicismo sin histeria, sin riesgo, sin poesía.
- ¿Si no fueras escritor...qué serías?- Me gustaría trabajar en una cafetería o tener algún almacén.
- ¿Qué poeta chileno no volverás a leer jamás?- Marta Blanco, por sus crónicas terribles antes del golpe y las mismas letanías fascista que sigue publicando hoy en la prensa nacional, yo creo que personas como ella, o como Rosasco que cenaban con Pinochet como caras visibles de la cultura criminal de la dictadura, merecen una gran funa literaria. Quizás, también a los señores resentidos, que no soportan que existan poetas jóvenes, porque a ellos ya no los leyeron. Es bien siniestro esas dinastías literarias que se arman, pero en general a la gente que no escribe, porque una cosa es escribir poesía y otra es la gente que sueña o piensa que escribe poesía.
- ¿Cuál es para ti el gran libro olvidado de la poesía chilena?- Mas que olvidados, yo siento que todos los libros llegan a los lectores acertados, hay libros que buscan solo eso. Pero hablaría de libros mal leídos o libros que no se supieron leer en este país y que son maravillosos, como por ejemplo "Vía Publica" de Eugenia Brito, "La bandera de Chile" de Elvira Hernández, "Saborami" de Cecilia Vicuña, "Excesos" de Maurcio Wacquez, "Exit" y "Este" de Gonzalo Muñoz que son sorprendentes, la poesía hermosa de Bárbara Delano, la poética de José Ángel Cuevas, la narrativa de Guadalupe Santa Cruz, la novelística arriesgada de Eugenia Prado, son libros que para mi no se han leído desde donde deben leerse, para dimensionar, la significancia radical, y la inscripción estética de esas propuestas.
- ¿Cuál fue el último libro de poesía chilena que leíste?- "Job" de Nadia Prado.
- ¿Qué libro estás leyendo ahora?- "Los excluidos" de Elfriede Jelinek, y "Memorias Visuales" de Adriana Valdés.
- ¿Qué piensas de los Premios literarios?- Si existen, y están ahí hay que tratar de ocupar esos espacios. Uno los premios no se los debe a nadie. Yo he postulado como cualquier otro poeta, y he podido vivir este tiempo gracias a premios y becas. Yo no me creo la historia del poeta marginal que vive debajo del puente, ojalá existan mas premios, y en regiones, y para gente mas inédita. Para mi los premios, me han servido para reafirmar obras, para segurisarme con algunas propuestas, en general, siento que uno los premios se los merece, son parte de tu trabajo. Yo no tengo ningún rasgo institucional que esconder, y el que dice que uno se hace poeta oficial por ganarse premios diversos, me parece un poco infantil como dialogo, ojalá uno fuera oficial y tuvieras la vida asegurada económicamente, si además los premios no son eternos, para mi fue muy importante recibir los juegos literarios Gabriela Mistral a los 17 años, era la primera vez que participaba en algo, y ganarlo tan chico me reforzó y me acerco mas a la escritura, lo mismo me pasa con mis becas y todo eso, creo que me he podido ir ganando todo lo que un poeta a los 25 años se podría ganar, y todo ha sido producto de un trabajo. Recibir ahora hace muy poco nuevamente el Consejo del Libro por una obra poética distinta que se llama "Mistrala", fue muy significativo para el momento que estoy viviendo ahora. Uno los premios los agradece, pero eso no dice nada a nivel de academia o talento, un poeta bueno o malo no se puede medir por cantidad de premios. Yo solo los valoro, porque me han permitido vivir de la escritura y eso para mi es un lujo que agradezco. Además, ningún premio es tan fascista como se cree, eso depende de quien recibe el premio del o que dice y como y desde donde lo dice, entonces es el poeta el que se vuelve fascista, pero eso es otra cosa.
- ¿Qué te parece este Chile ad portas del Bicentenario? ¿Su política cultural para con la Poesía?- No se, prefería tantas otras cosas, pero al menos es hermoso un ad portas al bicentenario con un nombre femenino como protagonista, eso ya es romántico, alucinante, y emocionante, para muchas mujeres, y para muchos que agradecemos en ese gesto muchas solidaridad con lugares y territorios cómplices con esas cercanías afectivas.
- ¿Qué palabras le dirías a alguien que está comenzando en esto de la poesía, alguien que ha decidido ser poeta?- Que asuma la fatalidad, la tragedia, la desesperanza, que asuma lo terrible que se vuelve el abandono antes de la pagina en blanco y después de terminar de escribir.
- ¿Cuáles son los 10 libros que recomiendas leer?- Debería mencionar obras cumbres y celestiales, pero prefiero ser muy biográfico y mencionarte libros o textos que me cambiaron absolutamente mi vida, en un antes y después, en ese sentido mencionaría mis 10 libros responsables del porque escribo : De profundis de Oscar Wilde, Rayuela de Julio Cortazar, Por la Patria de Diamela Eltit, Desolación de Gabriela Mistral, Piedras Rodantes de Malú Urríola, Antes que anochezca de Reinaldo Arenas, Alambres de Néstor Perlongher, El manifiesto de Pedro Lemebel, Un Cuarto Propio de Virginia Woolf y Paradiso de José Lezama Lima.
- ¿Qué te escandaliza?- El fascismo, la injusticia social, los perros, que pueda ganar la derecha en este país, algunos chicos, mi noche, los sistemas educacionales, la exclusión política de los presos en Chile
- Y por último ¿A que le tienes miedo?- A lo que escribo, a veces, y lo que dejo de escribir muchas veces.